Cinco días en Singapur con niños

Con 700 m2 de superficie y poco más de 5 millones y medio de habitantes, Singapur es uno de los países más pequeños del mundo situado en Asia Sudoriental. Si algo me sorprendió de Singapur es su escrupulosa limpieza, su metódico orden y una mezcla cultural muy atractiva. Teniendo en cuenta que veníamos de Tailandia y Malasia, la verdad es que este país nos pareció un pequeño Oasis de calma en medio de la marabunta asiática…

Estuvimos cinco días en este país y lo cierto es que no me pareció ni poco ni mucho… Nos dio tiempo de verlo todo pero sin parar un segundo. Eso sí, la ubicación que elegimos para alojarnos la recomiendo a todo aquel que quiera visitar este rincón del mundo y tenga presupuesto, claro… porque desde luego barato no es… Nosotros decidimos alojarnos en «Marina Bay», una zona animada, bonita, cerca de todo y nada barata.

Vistas nocturnas desde nuestro hotel en Singapur.

A partir de aquí voy a haceros un resumen de aquellos sitios que nosotros descubrimos y que creo que no debes perderte si te dejas caer por este precioso país.

Para empezar, hay tres barrios a cada cual más variopinto que tienes que visitar sí o sí. Nosotros empezamos por Little India. Una zona con un arte callejero muy vistoso al este del río de Singapur y al norte de Kampong Glam. Aquí encontarás varios templos muy interesantes, varias mezquitas (la que más nos gustó fue la mezquita de Abdul Gaffor), arte callejero espectacular y una zona con casitas de colores. Estas casitas a mi me llamaron mucho la atención, era como pasear por el mismo corazón de Bombay y, además, aquí puedes encontrar diversidad de terracitas en las que tomar un tentempié antes de continuar la ruta.

El segundo barrio que merece la pena visitar es China Town. Un China Town que sorprende por su tremendo orden y limpieza. ¿Qué encontraremos aquí? Farolillos, mucha gente, tiendas, tremendo colorido y, por supuesto, varios templos. El que más nos llamó a nosotros la atención fue el Buddha Tooth Relic Temple aunque no es el único. El Thian Hock Keng Temple es otro de los más importantes y antiguos de la ciudad. Y el Sri Mariamman soprende por ser un templo Hindú en pleno corazón de China Town.

Y el tercer barrio que no podemos perdernos es el barrio árabe «Kampong Glam«. Fue el que más me gustó a mí y el que volvió locos a mis niños. Si viajas con peques ya te digo que es un lugar ideal por el que pasear con ellos. Varias calles repletas de preciosos restaurantes árabes, pequeñas tiendecitas, grupitos cantando música en directo y lo más importante para tus niños: en la confluencia de las calles principales nos encontramos con una zona diseñada para niños. Una especie de alfombra con juguetes y globos en la que mis hijos estuvieron horas jugando con otros niños. Tal fue el éxito de esta especie de parque infantil que tuvimos que sentarnos a cenar en una terracita justo enfrente para que pudieran alargar su ratito de juego.

Singapur es «Kids Friendly» y asombrosamente los lugareños nos insistían en que aquí los niños juegan tranquilamente en la calle sin peligro. Los peques pudieron hacer amigos de diferentes partes del mundo mientras nosotros degustábamos humus y falafel aderezado con una agradable música en directo. Si la visita te pilla al atardecer es un lugar muy recomendable para cenar tranquilamente.

Como véis, tres barrios muy diferentes, muy particulares y cada uno con su encanto… Esta es la parte más étnica del país pero luego hay que descubrir ese Singapur moderno, muy desarrollado y diseñado para el ocio y disfrute de quien lo visite. Si te quieres zambullir de lleno en la modernidad la primera parada has de Hacerla en «Gardens by the Bay«. Además, justo alado tienes el famosísimo hotel Marina Bay. Una construcción con tres torres en cuya parte superior hay una plataforma con una espectacular pisicna. Aunque no te alojes en este carísimo hotel puedes subir a tomar algo a la parte superior y fotografiar la famosa piscina (¡¡bañarte si no estás alojado no te dejarán!!).

Mis chicos y yo con el Marina Bay de fondo

Como os decía, justo alado de este hotel está la entrada de Gardens by the Bay. Un pulmón modernista en el que se conjugan plantas de todo el mundo con estructuras metálicas que hacen las veces de gigantes árboles. Aquí puedes estar caminado horas descubriendo rincones fascinantes. Además, las estructuras se iluminan por la noche y se puede disfrutar de un espectáculo de luces muy muy chulo.

Tienes la opción de subir a la parte superior de las estructuras comprando un ticket. Nosotros, como íbamos con nenes y se suelen cansar pronto, accedimos a todas aquellas partes a las que se podía llegar sin ticket y lo cierto es que no nos hizo falta más para hacernos una idea del lugar. A los niños le encantó aunque lo que de verdad les volvió locos fue la última parte de nuestra ruta en los gardens. Hay una zona infantil con parques y con una piscina de chorros de agua (llévate el bañador) que es perfecta para despedir el día.

Ya que no teníamos muchos días, decidimos aprovechar las horas de comer para conocer otros lugares emblemáticos de la ciudad. Clarke Quay es un sitio ideal para hacer una parada y descansar un poquito en uno de sus restaurantes. Se trata de un antiguo muelle reconvertido en bares y restaurantes pintados de colores y súper pintorescos. Si quieres huir de la comida asiática o vas con peques y buscas algo un poco standard, aquí lo encontrarás seguro.

Mis peques disfrutando frente a Clarke Quay

Y cerquita de Clarke Quay hay otra zona, más tranquila, llamada Boat Quay situada en la orilla del río Singapur con restaurantes y bares de copas.

Todos estos lugares que he ido desgranando los recorrimos los tres primeros días de nuestra estancia en Singapur. Parte de estos recorridos los hicimos caminando, Singapur es fácil de caminar, y además lo recomiendo si quieres capturar la esencia de sus gentes y sus calles. Los dos últimos días los dedicamos a algo que iba a hacer felices a nuestros peques: ¡Isla Sentosa y Universal Studios (que precisamente está ubicado en isla Sentosa)!

Isla Sentosa es una especie de paraíso del ocio. Tiene varias playas, parque acuático, espectáculos de animales, está Universal Studios… Es como un parque temático gigante en forma de isla… En la playa de Palawan podemos acceder al punto más al sur de todo el continente asiático a través de un puente colgante (algo que a los peques les pareció un puntazo, claro)

Punto más al sur del continente asiático

Y qué decir de Universal Studios… Es impresionante, las atracciones divertidas y los niños lo disfrutaron de lo lindo. Merece mucho la pena dedicar un día a este parque en el que toda la familia volvimos a ser un poquito niños de nuevo.

Vamos… que cinco días en Singapur dan para mucho y sin duda es un lugar ideal para disfrutar en familia. Nosotros queremos repetir y los niños tienen momentos inolvidables vividos en Singapur grabados en sus retinas.

¡Vámonos a Brisbane con los niños!

Brisbane es la capital y ciudad más poblada del estado australiano de Queensland y además es la tercera ciudad más poblada de toda Australia. Ya sólo por esto, la ciudad merece una visita. Si me preguntáis si merece la pena incluirla en vuestra ruta por Australia, creo que es un lugar ideal para pasar un par de días, sobre todo si viajas en familia.

La definiría como una ciudad que se ha renovado y ha evolucionado dando la cara a su río. Aquí voy a hablar como mañica… Recuerdo cuando en Zaragoza se celebró la EXPO del Agua en el 2008, todos hablaban de reconvertir Zaragoza y de hacerla modernizarse dando la cara al Ebro. Hacer crecer la ciudad dando vital importancia a las dos riveras del río. Pues bien, considero que Zaragoza no supo hacerlo del todo pero en Brisbane este mismo objetivo está más que conseguido. Brisbane acogió una Exposición Internacional en 1988 y fue entonces cuando la ciudad sufrió una revolución super importante. Al sur del rio nació la zona de Southbank que hoy en día se ha convertido en uno de los principales atractivos turísticos de la ciudad. Un lugar creado por y para el ocio de sus habitantes, que late de vida junto a su río y que tienes que visitar sí o sí. 🙂

En nuestro primer día en Brisbane comenzamos la ruta recorriendo las animadas calles peatonales de «La City». Se trata del centro de la ciudad y aquí encontramos mucho movimiento. Sin haberlo planeado demasiado nos dejamos caer por el «Food Court» a la hora del desayuno. Es la planta baja del centro comercial más conocido del centro, el «Queens Plaza», y allí puedes encontrar un montón de sitios en los que comer infinidad de platos diferentes. Y de aquí nos encaminamos al puente peatonal Good Will, que es la forma más rápida y sencilla de cruzar el río desde el centro y llegar al famoso Southbank.

A partir de aquí empieza la diversión para los peques. Sin duda, mis hijos disfrutaron de lo lindo cada uno de los pasos que dábamos por esta zona. Lo primero con lo que te topas son las famosas letras de Brisbane. Nos sorprendió que están rodeadas de niños (y no tan niños) que las escalan, se suben por sus recovecos, saltan de una letra a otra… A mi hijo se le abrió el mundo cuando vió esta escena y allí estuvimos escalando letras un buen rato…

La familia al completo en la B de Brisbane

Desde aquí, tienes una panorámica bonita del skyline de Brisbane y ya puedes visualizar la famosa noria que la ciudad inauguró para conmemorar el 150 aniversario de Queensland y el 20 aniversario de la Expo del 88. Si te apetece pasar un ratito por las alturas tienes la opción de montarte en la noria, aunque nosotros nos ahorramos el trámite…

A unos 50 metros, puedes disfrutar de un trocito de Asia bien resguardado en este enclave maravilloso. Se trata de una pagoda que Nepal regaló a Brisbane con motivo de la Exposición Internacional. Ahí sigue y tienes la oportunidad de pasear por sus jardines y visitarla por dentro.

Mis chicos en la puerta de la Nepal Peace Pagoda

Seguimos avanzando por el pintoresco Southbank y llegamos hasta «The Arbour», un camino peatonal lleno de enredaderas en las que crecen preciosas buganvillas.

Papi con la peque paseando por The Arbour

Por este caminito llegas, sin cansarte mucho (son solo 5 minutillos), a la joya de la corona. Primero una piscina pública espectacular y a continuación una playa artificial que se han montado a la que no le falta detalle… En la entrada tienes hasta dispensadores de pañales de agua para bebés… Vamos, que no han dejado ni un detalle a la improvisación…

Los peques tomando el sol junto a la playa artificial

Y a partir de aquí… restaurantes, todo tipo de bares, un street market, jardines con parques infantiles por todas partes… El sueño dominguero de toda familia que desee pasar un rato entretenido, vaya…

Nuestra siguiente parada fue Kangaroo Point. Llegamos hasta allí cogiendo el ferry rojo gratuito «CityHopper» que te traslada arriba y abajo del rio. En Kangaroo Point encontramos una inmensa explanada con un parque donde los niños se desfogaron un rato y nosotros hicimos tiempo para que cayera la tarde y ver cómo aparecía ante nuestros ojos este skyline de la ciudad.

Story Bridge desde Kangaroo Point

Igual de impresionante es el majestuoso Story Bridge, que se tiñe de rosa, y desde Kangarro Point ofrece unas vistas preciosas. El Story Bridge es uno de los tres puentes en todo el mundo que te dan la opción de escalarlos.

Para el día siguiente nos dejamos la visita al Botanic Garden, que no es ni el más grande ni el más bonito que he visto hasta la fecha pero en él encuentras una amplia representación de la flora y fauna australiana. Además, coincidió que los domingos de 8 a 15.00 organizan allí el «Riverside Market» así que disrutamos de puestecitos de artesanía, comida y ropa vintage super chulos.

Mi chico en el jardín botánico

Si algo no falta en Brisbane es movimiento y ambiente. Hay conciertos callejeros en cada esquina y además nosotros tuvimos la suerte de que nuestra visita coincidió con la celebración de un festival que duraba todo el mes de septiembre. Como parte de los actos del festival había junto a la noria un espectáculo de luz y sonido en el río que puso la guinda a un fin de semana fantástico.

Espectáculo de luz y sonido en el río

Así que si tengo que resumir Brisbane en poca palabras diría que es una ciudad que ha evolucionado por y para el disfrute de sus habitantes, con mucho ambiente y que facilmente podrás recorrer en un par de días. Es ideal para pasearla con niños de manera que si estas por Australia…anímate a visitarla.

Excursiones en Sidney con niños

La siguiente parada de nuestra ruta ha sido Sidney. Es la capital de Nueva Gales del sur y es la ciudad más grande y poblada de Australia. Si algo me sorprende siempre de Sidney es la multiculturalidad que encuentras en sus calles. Muchos asiáticos viven en este rincón del mundo y también sudamericanos o europeos vienen a probar suerte en este paraíso. Porque para mí Australia es un paraíso. Un país limpio, ordenado, con unas costas salvajes preciosas y muy poco explotado al turismo. Aquí no verás grandes hoteles, ni complejos turísticos… Pero vamos al grano. Me gustaría contaros qué excursiones hemos hecho en Sidney, qué es lo que más les ha gustado a los niños y qué hemos visitado sin ellos.

Para empezar. Cuando vienes con niños a Australia lo primero que ellos quieren ver son Koalas y canguros. Mis hijos se pensaban que nada más bajar del avión habría un canguro esperándoles en la pista de aterrizaje 🙂 pero lo cierto es que tienes que ir a buscarlos. Y eso hemos hecho.

A mi el lugar que más me gusta para disfrutar de los animales autóctonos australianos es Featherdale Wildlife Park. Aquí, además de muchos otros animales, encuentras canguros campando a sus anchas, se acercan a ti, les puedes tocar, dar de comer, sacarte fotos con ellos… El paraíso de los niños, vaya. Con los koalas es más complicado porque duermen 21 horas al día, así que seguramente los encontrarás durmiendo subidos a un árbol. Está la opción de sacarte una foto con un Koala y tocarlo pero eso sí lo han convertido en negocio y tienes que ponerte en fila y pagar mínimo 20 dolares. Nosotros tuvimos la oportunidad de ver cómo una cuidadora daba los biberones a unas ovejas bebés y pudimos estar con ella y compartir ese precioso momento. O de ver cómo alimentaban a los dingos (unos perros australianos que parecen lobos). Es un lugar que te acerca a la fauna australiana de una forma respetuosa y muy atractiva para los peques.

Llegar a Featherdale desde Sidney en transporte público no es sencillo. Nosotros lo hicimos y tardamos más de dos horas para llegar y casi tres horas de vuelta. Hay que coger un tren y hacer varios transborodos de autobús. Yo sinceramente recomiendo alquilar un coche si queréis hacer esta excursión. Llegaréis en poco más de 45 minutos. Para alquiler de coches nosotros siempre utilizamos GOGET que aquí en australia funciona fenomenal. (Como todo en este continente no es barato pero…)

Justo en la entrada de Featherdale hay un merendero con un restaurante de comida rápida que os sacara del apuro para dar algo de comer a los peques. Ojo porque la cocina cierra a las 3 de la tarde. De todos modos, dentro del recinto hay algún otro merendero en el que puedes sacar tu propia comida. Y cuidado con un pájaros enormes que rondan las zonas de comer, ¡los muy bribones nos robaron parte de la comida! Si se te acercan, ¡ahuyéntalos!

Otro de los lugares en el que puedes acercarte a la fauna australiana es el Taronga Zoo. Se trata del zoo de la ciudad de Sidney. Está ubicado, en alto, en una orilla de la bahía de Sidney y éste sí es el clásico zoo en el que no puedes tocar los animales, ni interactuar demasiado con ellos. ¿Por qué te recomeindo que lo visites (a pesar de que los zoos como tal no me convencen demasiado)? Está ubicado en un lugar privilegiado en el que tienes unas vistas maravillosas de toda la bahía de Sidney. Ya solo por las vistas merece la pena acercarte hasta allí…

Vistas desde Taronga Zoo

Ya solo el hecho de llegar hasta el zoo es una aventura para los peques. Nosotros cruzamos la bahía en Ferry (has de cogerlo en el Circular Quay, que es desde donde salen todos los ferrys) y luego tienes que enlazar con un funicular que te lleva hasta la puerta del zoo.

La combianción ferry + funicular nunca falla con los peques 🙂

Y respecto al zoo… un zoo al uso pero con unas vistas maravillosas…

Como ya os comento, el tema ferry siempre triunfa con mis hijos por eso ha sido el punto de partida para muchas de las excursiones que hemos hecho en Sidney con los niños. Aprovechando un precioso paseo por la bahía de la ciudad puedes llegar a algunas de sus playas y pasar el día en ellas.

La primera excursión que hicimos, que no te puedes perder, es a Manly Beach. Es una playa muy famosa entre los surferos, a la que puedes llegar en coche, pero que está conectada a la ciudad por ferry. Son unos 20 minutos de trayecto por mar. La calle principal es peatonal y se llama «The Corso» y aquí encuentras ambientazo, bares, tiendas de ropa… Tras recorrerla hasta el final llegas al paseo marítimo y si caminas por él hacia la derecha te toparás con un caminito asfaltado que rodea la costa y que desemboca en Shelly Beach, para mí, la pequeña joya de Manly. Una playita recortada entre las rocas, con un restaurante muy agradable en el que seguro encontrarás algo rico para reponer energías.

Otro de los lugares facilmente accesibles desde Circular Quay atravesando la bahia en ferry es Mosman Bay. Lo cierto es que llegamos hasta aquí sin muchas pretensiones y nos encontramos con un sitio precioso. Barquitas y yates amarrados en un puerto con un encanto especial.

Los peques en el puerto de Mosman

Justo enfrente del embarcadero hay un restaurante que se llama Rowers Club muy agradable y en el que comimos fenomenal. Y un secreto… en la parte de abajo hay otro bar con zona infantil en la que los peques pueden jugar tranquilamente mientras coméis… :D. Al salir de este restaurante, nosotros cogimos un caminito que te lleva hasta Cremorne Point y Old Cremorne. Merece la pena recorrerlo. Es un camino perfectamente asfaltado (nosotros íbamos con la sillita de la peque), flanqueado por unas mansiones impresionantes y con unas vistas de la bahía de Mosman que no te dejarán indiferente. Toda la familia lo disfrutamos mucho y encima al final del trayecto (que no dura más de 20 minutos) hay un parque infantil entre los árboles en el que los niños se desfogaron un poquito.

Si apuras el camino hasta el final, esta zona ya no está asfaltada y son unos 200 metros más, llegas hasta la punta de Kurraba Point. Desde aquí vimos caer la noche y estas son las vistas que se fueron dibujando ante nuestros ojos.

Otra de las playas que puedes visitar vía ferry es Watson Bay. El embarcadero en el que te deja el ferry está justo alado de una explanada gigante de hierva con merenderos en los que puedes disfrutar de un pic nic o si lo prefieres puedes optar por relajarte en el Watson Bay Boutique Hotel, que es muy popular entre los visitantes.

Desde Watson Bay tienes el privilegio de ver del skyline completo de la ciudad de Sidney y tienes la opción de hacer varias caminatas. Nosotros nos acercamos hasta el acantilado The Gap, al que puedes acceder perfectamente con la sillita de bebé y desde el que tienes unas vistas maravillosas.

También nos dijeron que era bonito el camino hasta el faro de Hornby pero nos perdimos y ¡no fuimos capaces de encontrarlo!

Y por último, hay una excursión para la que seguro encuentras mil viajes organizados pero que nosotros decidimos hacer por libre porque al ir con niños pequeños nos parecía mucho más relajado. Se trata de las Blue Montains. Es una excursión que facilmente puedes hacer en un día, son unos 300 km desde Sidney, y para la que nosotros alquilamos un coche. El Blue Montains National Park es uno de los parques estatales más visitados de Australia pero aquí ojo si vas con niños pequeños porque vas a estar muy limitado. En nuestra ruta nos encontramos con tramos y senderos imposibles de recorrer con peques y menos con un carrito. Si vas con un bebé, mochila de porteo… Nosotros caminábamos con niños que ya andaban pero eran muy peques y pudimos ver más bien poco.

¿Qué puedes hacer aquí con niños pequeños? Nosotros llegamos hasta Katoomba y desde allí hasta el Echo Point Visitor Center. Comienzas en el mirador de las Three Sisters y aquí puedes intentar alguno de los senderos que te proponen. Cuando fuimos nosotros algunos estaban cerrados y otros ya os digo que eran imposibles con niños. Así que tuvimos que morir al palo del «Scenic World», que es un parque temático que sí puedes recorrer con los peques y que a ellos les encantó (a nosotros lo que no nos gustó fue el precio, 42 dolares por persona). En el Scenic World tienes un teleférico espectacular que cruza un tremendo abismo y desde el que se ven perfectas las three sisters, hay como un tren que baja la montaña con una inclinación del 120%!!!??? (acojona un poco) y luego tienes unos senderos perfectos para recorrer con niños por los que puedes ir descubriendo una antigua mina que había en la zona. Desde luego si vas con nenes es caro pero la forma más fácil de ver un poquito la zona con ellos.

Y Sidney da para mucho más por eso más adelante dedicaré otro post a esta ciudad que a mi personalmente me tiene enamorada. Sin duda, Australia es un país kids friendly y venir aquí en familia es una opción más que recomendable.

Conocer Kuala Lumpur con los peques

Este año, nuestra segunda parada, tras dos intensas semanas en Tailandia, ha sido Kuala Lumpur. Hace dos años estuvimos viviendo en esta ciudad dos meses por lo que las cosas tipicas que has de vivistar sí o sí ya las conocíamos. Es por eso que esta vez decidimos centrarnos en conocer los alrededores de este gigante asiático y no centrarnos tanto en la ciudad en sí.

A pesar de eso, el primer día nos pasamos a saludar a las torres Petronas. Estar en KL y no acercarte a verlas ¡¡¡es un pecado!!!

Esta zona es maravillosa para pasear con niños. Justo enfrente de donde está tomada la foto hay unas fuentes con chorros luminosos que por la noche son preciosas y si caminas 100 metros más te encuentras una pisicina pública enorme donde los peques se pueden dar un chapuzón. Justo alado de la piscina hay también un parque infantil suuuuper grande donde los niños se pierden entre toboganes y columpios. Vamos, que si vas con niños seguramente, además de ver las petronas, estarás un buen rato disfrutando por aquí…

Siempre que vamos a KL elegimos la misma zona para alojarnos. Se llama Mont Kiara y es una zona residencial muy familiar, a unos 10 minutos del centro en coche, en la que podrás encontrar muchos «expats» viviendo. En Mont Kiara puedes elegir entre una amplia variedad de apartamentos tanto para larga como para corta estancia. Este año estábamos justo alado de plaza Mont Kiara, con varios centros comerciales, supermercados de comida europea, restaurantes… Sin duda, un lugar en el que te sentirás muy cómodo si viajas en familia. Nuestro hotel era el Hyatt House. Nuevo, moderno y con una piscina en el ático con unas vistas impresionantes.

Ahora coger boli y papel porque os voy a ir explicando las excursiones que elegimos nosotros para disfrutar de lugares bonitos o divertidos para los niños en los alrededores de KL.

Nuestra primera excursión fue a MELAKA. Esta ciudad está a unas dos horas en coche de KL. Se puede llegar a ella en autobús pero la verdad es que nosotros al viajar con dos niños pequeños solemos huir un poquito del transporte público y a menudo optamos por coger coches a través de GRAB (que aquí en Malasia no es nada caro. Este viaje nos costó 400 ringgit). Melaka es considerado por la UNESCO Patrimonio de la Humanidad así que te recomiendo que ¡¡¡no te la pierdas!!!. En ella confluyen multitud de culturas y conoforme vas caminando facilmente te puedes topar con una iglesia cristiana, una mezquita o algún templo chino…

A mi lo que más me gustó fue pasear por la orilla del río e ir descubriendo el arte callejero que hay plasmado en las fachadas de las casas.

Y a los niños lo que más les gustó fueron los tuc tuc adornados con todo tipo de motivos infantiles. Los había customizamos al más puro estilo «spiderman» o rosas, con lazos y llenos de peluches de «Hello Kity»… un espectáculo…

Más cosas que no te puedes perder en Melaka: caminar por Jonker Walk, que es el barrio chino de la ciudad, conocer Harmony Street en la que confluyen un templo chino, uno hinduista y una mezquita o visitar la iglesia de St. Francis Xavier, la iglesia cristiana más importante de Melaka dedicada a un misionero navarro que extendió el catolicismo por el sudeste asiático.

Melaka es fácil de caminar. Has de ir bien provisto de botellas de agua, nosotros pasamos muchísimo calor en el mes de agosto, pero en un paseo te vas encontrando con los principales atractivos de la ciudad. Si tienes la suerte de ir en sábado o domingo, a partir de las seis de la tarde, te puedes perder en el mercadillo nocturno que montan en Jonker Walk.

Otra de las ciudades que no te puedes perder es PUTRAJAYA. A 20 minutos en coche de KL y tan solo dos paradas de tren. Sin duda, Putrajaya es un «must» si pasas en KL varios días. Se trata de una ciudad de reciente construcción, fue fundada en 1995, para albergar todos los órganos en los que confluyen el poder ejecutivo, legislativo y judicial. Es la capital administrativa de Malasia y al ser tan reciente está construída bajo un concepto muy moderno. Es como una ciudad jardín que se ha levantado alrededor de un lago.

Nosotros no queríamos saturar a los niños así que el día en Putrajaya lo planteamos de la siguiente manera: visitar los dos lugares más importantes de la ciudad por la mañana, asomarnos a ver el lago, comer e ir al IOI City Mall en el que está el District 21, un paraíso para los peques.

Lo más destacado de Putrajaya es sin duda su mezquita. Está construida en un 90% sobre el agua con un granito de color rosa que pretende emular los colores del desierto. Merece la pena verla de cerca pero también de lejos desde alguno de los puentes que cubren el lago.

Alado de la mezquita puedes ver Perdana Putra, que es la oficina del primer ministro malayo, y caminando un poquito el puente de Seri Wawasan. Es una ciudad tan grande que te recomiendo que cojas un taxi turístico que te vaya mostrando los edificios más emblemáticos (o terminarás reventado). Se que hay también un bus turístico pero no nos hablaron muy bien de él…

La peque en la enorme plaza junto a Perdana Putra

Y para poner la guinda a un día en Putrajaya con niños no te pierdas el IOI City Mall. Pon a los peques buen calzado para escalar (no lleves chanclas o no os dejarán entrar) y acércate al District 21. Después de tanto paseo cultural, mis niños agradecieron un poco de diversión. Este parque infantil tiene dos plantas. En la planta 1 solo dejan entrar a nenes de más de un metro o metro 10 ya que es una zona como de multiaventura con tirolinas, cuerdas, escalada… Y en la planta 2 tienes juegos aptos para todas las edades. La traccción que volvió locos a mis niños… unos dinosaurios tipo Jurassic Park en los que te montas y con los que puedes hacer carreras.

Otra de las excursiones que más nos gustó hacer en familia fue la visita a FARM IN THE CITY . De nuevo una media hora en coche desde el centro de la ciudad. Se trata de una especie de ZOO pero con un concepto mucho más Friendly si no te gusta ver animales en cautividad. Aquí los animales no están atados, puedes acercarte a ellos, darles de comer, acariciarlos… Mis hijos se volvieron locos dando de comer a los mapaches, acariciando los burritos, cogiendo conejos o descubriendo a las alpacas. Para ellos fue un día de esos que recordarán como «Top» de su estancia en Malasia.

En Farm In The City tienes dos restaurantes, uno de snaks (un poco raros y cero apetecibles para niños que no sean asiáticos) y otro para sentarte a comer tranquilamente. Aquí si puedes encontrar comida apta para «paladares finos» 😉

Respecto al precio. Nos costó unos 160 ringgit, teniendo en cuenta que éramos cuatro pero la peque no pagó por medir menos de 90 cm. (mide algo más pero hicieron la vista gorda)

Y para terminar las sugerencias de excursiones en los alrededores de KL os voy a proponer un pack de templos BATU CAVES + THEAN HOU TEMPLE.

Las cuevas de Batu se encuentran a tan solo 10 km de la gran metrópoli y, desde luego, son dignas de ver. Se trata de uno de los mayores santuarios hindúes fuera de la india. Recomendaciones aquí, si viajas con carrito olvídate de él. Vas a encontrar cientos de escaleras por todas partes así que mejor utiliza mochila de porteo si no quieres perderte nada. A los peques les sorprenderá la colonia de monos que campa a sus anchas entre los turistas. En esta excursión nosotros llevábamos comida para los peques preparada en casa y menos mal porque, la verdad, los restaurantes que rodean la zona no nos convencieron demasiado. Las cuevas se pueden ver a lo largo de una mañana y puedes llegar a ellas tanto en transporte público (autobús), como taxi (GRAB). Nosotros, como siempre, elegimos GRAB.

Y por la tarde te puedes acercar a Thean Hou Temple. Un precioso templo chino muy cerquita de la ciudad que se caracteriza por los farolillos rojos que lo rodean y que de noche iluminan todo el templo. Nosotros aquí si vinimos con carrito, encima la peque se nos quedó dormida y tuvimos que subirlo a pulso los 4 o 5 pisos que te separan de la entrada (ya que el templo está en alto). Si tienes la oportunidad de ver anochecer desde aquí, no te lo pierdas porque se pone precioso.

Como véis, los alrededroes de KL tienen muchísimo para ver y los niños pueden disfrutarlo tanto como vosotros. Paciencia, bajar el ritmo, tener claro lo que queremos ver e incluir siempre actividades que emocionen a los niños son algunas de las claves para que vuestra aventura sea un éxito. La próxima para la hacemos en Australia, ¡¡allí nos vemos en el siguiente post!!!

Krabi y Phi phi Island en familia

Viajar con niños a Tailandia es agotador tanto para ellos como para nosotros. Por eso cuando organizamos el viaje pensamos que en dedicar una parte de nuestra ruta por Tailandia a conocer el sur, sus playas y descansar un poquito viendo paisajes y disfrutando de alguna que otra «infinity pool». Desde luego, los niños han agradecido estos dias de relax y nosotros también. Nuestra opción para llegar al sur fue coger un avión en Chiang Mai y aterrizar en Krabi y desde allí ya… ¡a playear!!

En Krabi escogimos una playa preciosa que se llama RAILAY BEACH. En principio era mera noche de trámite para luego llegar hasta PHI PHI ISLAND pero si pudiera reorganizarlo de nuevo desde luego nos quedaríamos más días aquí. Esta playa es maravillosa y el resort en el que nos quedamos, Sand Sea Resort, es muy muy chulo. Llegar desde el aeropuerto hasta aquí es un poco laborioso así que entre lo bonito que es y lo que cuesta llegar…(casi media hora de taxi hasta la costa, tuc tuc hasta el embarcadero y cayuco hasta el hotel) la verdad es que para una noche no merece la pena.

Cuando cae la noche, en esta playa empieza la música, los bares ideales para tomar un mojito y un ambiente reggae que hipnotiza.

Puesta de sol en Railay Beach

Al día siguiente continuamos nuestro periplo para llegar hasta Phi phi Island. Desde Raylay puedes coger un «Speed Boat» que en 45 minutos te deja en el embarcadero de Phi phi. Ojo si tus niños se marean porque el barco es tipo lancha y va surcando los mares dando unos brincos de cuidado.

En Phi phi Island hay cuatro islas. Nosotros nos alojamos en Phi phi Don, la más grande, en la que estan los resorts y que está mega preparada para el turismo. Tan tan preparada que nada más llegar te das de bruces con un Burguer king, un McDonalds, restaurantes italianos… Para mi gusto es una zona bonita pero que han reventado a base de turistas.

En Phi phi nos alojamos en CoCo Beach, un resort de cabañitas de madera precioso pero poco operativo si vas en familia. Las cabañas son pequeñitas y no tienen armarios en los que poder dejar la ropa (cosa algo caótica si vas con peques), la insonorización es nula y literalmente se te comen los mosquitos. Esta es la parte negativa, la positiva, que a los niños les encantó…

Una vez aquí, ¿qué puedes hacer con los niños? Nosotros optamos por conocer el resto de las islas. Tienes Isla Mosquito, Phi phi Leh e Isla Bambú. Y también puedes recorrer todos los rincones de Phi phi Don. Para hacerlo tienes todo tipo de vehículos: ferry, cayuco privado, speed boat… de diferentes precios y con diferente grado de «emoción». A nosotros nos van las emociones fuertes y optamos por estos barquitos tan típicos de por allí. Mis hijos me siguen preguntando cuando volvemos a coger el barco pirata 🙂

Si vas a visitar Monkey Island hazlo a partir de la una del medio día, que es cuando baja la marea y puedes pisar tierra firme. Y ojo porque si vas con niños te puedes encontrar que muchos días no podrás ir al resto de las islas porque el mar suele estar muy revuelto y los autóctonos te recomiendan no aventurarte con los peques.

En muchos rincones de la isla los peques pueden practicar snorkel. Mi hijo, con cinco años, lo disfrutó muchísimo.

En resumen, playa, paisajes, piscinas, barcos de todo tipo y mucho sol. Una opción más que recomendable si quieres terminar tu viaje a Tailandia con un poco de relax.

Chiang Mai en familia

Lo primero que nos dio la bienvenida en Chiang Mai fueron ¡los mosquitos! Los hay en toda Tailandia pero en Chiang Mai al haber mucha vegetación hay más y son como caníbales… Si te dejas caer por aquí trae un buen spray antimosquitos, ¡por dios!

Llegamos a nuestro hotel, Ruen Come IN, a última hora de la tarde y nos encontramos con un hotel acogedor, familiar, pequeñito, muy auténtico con su vegetación y sus construcciones de madera y con una cocina tradicional tailandesa en la que nos servían zumos naturales, yogures hechos por ellos… Como arma antimosquitos nos dieron unas raquetas que los electrocutaban (lo cierto es que nos pegamos tres días electrocutando mosquitos)

Llegamos un domingo y en el propio hotel nos recomendaron salir a visitar el sunday market que montan todos los domingos por la noche. Es un mercadillo enooooorme con puestos artesanales, ropa, comida, mucho colorido, música callejera. Para llegar llamamos a un Tuc tuc (ya sabéis que a los niños les encantan y tener en cuenta que se pueden reservar a través de la aplicación GRAB) Alli mismo, en el market, cenamos y la verdad es que a los niños les fascinó. Tan emocionados estábamos que nos dejamos el carrito de la niña abandonado en el tuc tuc y nos largamos. La que liamos con el hotel para que localizara luego el vehículo y nos lo devolviera fue de película…

Al día siguiente organizamos un día de ruta de templos. En Chiang Mai hay muchísimos templos y todos son maravillosos. Caminando por el centro de la ciudad te los vas encontrando y si no quieres caminar porque vas con niños y se cansan puedes coger un tuc tuc y que te vaya guiando de uno a otro.

Nosotros decidimos empezar por el templo más alejado del centro, el que está en la cima de la montaña Doi Shutep, que lleva este mismo nombre. Para llegar a él tenéis unos 20 minutos de coche, eso sí, carretera de curvas que se llevó la primera vomitona del día de nuestos peques… Uno de sus atractivos son sus más de 300 escaleras, pero si llevas sillita (como era nuestro caso) tienes un teleférico que te sube hasta arriba. Las vistas de todo Chiang Mai desde el templo son dignas de disfrutar.

Los peques en el templo de Doi Shutep

En el mismo templo puedes coger un mini bus que te devuelve al centro de la ciudad y alli ya comenzamos nuestra ruta de templos por la parte antigua. Al ir con dos niños a los que todo les llama la atención y que se detienen en cada piedra, nosotros solo vimos dos templos más: Wat Chedi Luang y Wat Chiang Man. En ellos el tiempo se detiene y tienes material para contar mil historias a los niños.

Asi como os contaba que en Bangkok hay muchos restaurantes con menú infantil, aquí olvídate. La cocina es típica Tailandesa y mis hijos se enfrentaron por primera vez a platos extraños que, como había hambre, se terminaron comiendo.

Al día siguiente, mis hijos se morían de ganas de ver elefantes y tuve que claudicar. Tener presente que alrededor de la ciudad de Chiang Mai hay un negocio muy raro relacionado con los animales. Puedes ver tigres, monos, serpientes… que hacen todo tipo de cosas extrañas para el disfrute de los turistas… NO os dejéis engañar. Maltratan a los pobres bichos. Los atan, los drogan, les pegan, los tienen en jaulas. A nosotros nos llevaron a un espectáculo de monos en «The Monkey Center» y fue una auténtica vergüenza. Monos maltratados en un entorno que dejaba mucho que desear. Una pena. De ese tipo de espectáculos ya no quisimos ver más.

Con el tema de los elefantes te dicen que son centros de recuperación en los que los animales están cuidados y son respetados. Fuimos a Maesa Elephant, ya que otros estaban más lejos de la ciudad y no te dejaban ir con bebés. He de decir varias cosas de este centro: a los niños les encantó dar de comer elefantes y verlos de tan cerca, SI. Yo considero que allí los elefantes estaban bien cuidados y eran respetados, NO.

Dando de comer bananas al animalico en Maese Elephant

Los niños aun estan emocionados con el tema de los elefantes pero aquí si que dejo a vuestro criterio si es lícito participar de este negocio…

Y para cerrar nuestra estancia en Chiang Mai, el último día decidimos hacer una excursión hasta Chiang Rai para ver el templo blanco, el templo azul, la casa negra y a las mujeres jirafa.

La excursión fue espectacular, los dos templos y el museo son impresionantes y el llegar hasta la aldea de las mujeres jirafa es una experiencia curiosa que volvería a repetir peeeeeeero no os recomiendo que hagáis esta excursion desde Chiang Mai con niños. Si tenéis oportunidad hacer noche en Chiang Rai y dedicar más de un día. La carretera Chiang Mai – Chiang Rai es terrible y son más de 4 horas de trayecto. Mis peques terminaron más que agotados del viaje, vomitaron y nos mareamos todos, y aunque nos dijeron que a las 17.30 nos devolverían al hotel no fue así. Regresamos pasadas las 19.30. Lo que vimos ya os digo que fue precioso, en especial el templo blanco que a mi me enamoró, pero el trajín para los críos fue «too much».

Y hasta aquí la experiencia en el norte de Tailandia. Siguiente destino, las playas del sur pero eso os lo cuento en otro post porque os estoy escribiendo desde Phi Phi y quiero terminar de saborearlo.

Dos días en Bangkok con niños

Nueve millones de habitantes, tráfico de locura, skytrain, metro, tuc tuc o cruzar la ciudad en un barco taxi…. Dos días en Bangkok se nos han hecho muy cortos y más viajando con niños pequeños, que el ritmo es el que es… así que en semana y media volvemos a seguir visitando esta ciudad tan trepidante. Os cuento lo que nos ha dado tiempo a hacer y lo que más ha gustado a los peques.

Para empezar, con el alojamiento hemos tenido suerte. Nuestro hotel era el Anantara Riverside. Moderno, enorme, ideal para ir con niños y con unas estupendas vistas junto al río. Este hotel tiene sus propios barcos que te permiten cruzar el río y te dejan junto a la parada del metro para que te puedas mover por el centro de Bangkok.

A nosotros nos moló el tema del Tuc Tuc (básicamente a los niños les encantó) y es el transporte que hemos utilizado.

El primer día decidimos salir un poco a la aventura por la ciudad. Recorrimos Khao San Road. Una calle llena de bares, tiendas callejeras, mochileros, Asia en estado puro vamos…

A partir de aquí nos decantamos por un par de templos. Primero el de Wat Pho, en el que se encuentra el buda reclinado, enoooorme, de 46 metros. Es impresionante y el templo es igualmente espectacular. Después visitamos el de Wat Saket o también llamada Montaña de Oro. Este a los niños les gustó especialmente, primero porque tiene muchas escaleras (318 exactamente) y a ellos les flipa subir y bajar escaleras y segundo porque pudieron tocar enormes campanas. A vosotros os alucinarán las vistas porque son espectaculares.

Para los peques el primer día encontramos bares con menús infantiles y sucumbimos a los clásicos : fish and chips, macarrones con tomate (os adelanto que ya hemos pasado esta fase y los pobres críos ya comen lo que hay….) pero la verdad es que me ha sorprendido encontrar opciones de menús infantiles por estas tierras.

El segundo día tocó madrugón porque queríamos ir al mercado flotante y nos dijeron que la mejor hora es al punto de la mañana y que encima habría mucho tráfico porque nuestra visita justo ha coincidido con el cumpleaños del Rey de Tailandia. Algo más de dos horas de furgoneta nos costó llegar hasta allí pero mereció la pena porque la experiencia incluye unos 20 minutos montados en una lancha (más cayuco que lancha) atravesando unos canales rodeados de maravillosos paisajes. Los niños lo disfrutaron bastante. Y una vez en el mercado… es un lugar muy curioso en el que puedes comprar casi de todo pero la verdad es que a mi me pareció suuuuuper masificado.

Al regresar a Bangkok queríamos visitar el Gran Palacio pero estaba cerrado con motivo de la super fiesta que estaba preparando el Rey por su cumpleaños así que nos tuvimos que conformar con verlo desde fuera.

Como premio de consolación nos fuimos a China Town. Lugar que yo resumiria como locuraaaaa. Tuvimos que agarrar a los niños bien de la mano porque entre la marabunta de gente perderlos hubiera sido lo más normal. El China Town de Bangkok no me volvió demasiado loca… sinceramente me pareció uno más de los China Town de las grandes ciudades asiáticas….

Y esto nos han dado de sí dos días en Bangkok con dos enanos que nos arrastran a ir a pasito de tortuga. Hoy hemos cogido un vuelo hacia Chiang Mai pero eso os lo cuento otro día.

Con niños, al norte de Vietnam

Paisajes hermosos, colorido y mucho calor.

Vietnam es un país que enamora por sus paisajes maravillosos, su particular gastronomía y por su colorido. A mis hijos les pareció fascinante así que os explico qué vimos, cómo lo vimos y qué precauciones tomamos.

En primer lugar hay que tener en cuenta que cuando viajas con niños no vas ni mucho menos al ritmo que irías solo. Por este motivo, nosotros nos limitamos a recorrer una pequeña parte de Vietnam, el norte, y elegimos excursiones que pensamos que a los niños les gustarían tanto como a nosotros.

Establecimos nuestro «centro de mandos» en Hanoi. Una ciudad con un colorido maravilloso, en la que la circulación es caótica (al más puro estilo asiático) y con muchísimos rincones que visitar. Respecto al alojamiento en Hanoi, elegimos unos apartamentos que estaban bastante alejados del centro de la ciudad (una media hora en coche) pero rodeados de espacios verdes, con parques infantiles y piscina. Era como una especie de remanso de paz que nos vino estupendamente para descansar con los peques después de las palizas que nos pegamos para conocer un poquito todo aquello. Por si queréis echarle un ojo, era en Diamond Westlake Suites.

Lo primero que hicimos fue descubrir un poquito cómo es Hanoi. Nos acercamos al centro en coche y una vez allí cogimos un tuc tuc para ir recorriendo las zonas más características de la ciudad. Como ya he dicho, la circulación en esta ciudad es una auténtica locura con motos adelantando a derecha e izquierda, así que el tema de ir en tuc tuc es toda una experiencia para los peques y también para nosotros…

Callejear por Old Quarter fue nuestra primera opción. Justo a la entrada de Old Quarter está el lago Hoam Kiem. Toda esta zona que rodea al lago se vuelve peatonal de viernes a domingo y se convierte en centro de reunión para bailar, jugar, cantar… Es impresionate pasear por aquí tanto de noche como de día. Y los niños alucinaron porque hay multitud de paradas en las que alquilan coches eléctricos infantiles de todo tipo, con forma de tanque, motos… Y los peques rodean el lago una y otra vez montados en sus autos.

Una vez en el corazón de Old Quarter podéis empezar a disfrutar del colorido. Importante, ¡no caigais en la tentación de beber uno de esos apetitosos zumos de fruta natural con mucho hielo! Hace muchísimo calor así que que no falte el agua o zumos pero ¡sin hielo!

Después de Old Quarter, nosotros fuimos a la zona francesa, en la que hay edificios maravillosos y en la que nos encontramos con la espectacular St. Joseph’s Cathedral.

Junto al lago Hoam Kiem hay una pequeña agencia de viajes en la que encargamos nuestras excursiones para los siguientes días. Había una excursión preciosa en la que recorrías unos arrozales en bicicleta hasta la entrada de un templo, pero con dos niños de 4 y año y medio… como que no… Así que elegimos conocer la mítica Halong Bay y la espectacular isla en la que se rodó la película de King Kong. Ambas excursiones son aptas para hacer con peques y sin duda os las recomiendo porque ves lugares preciosos. En las dos pasas bastante horas en un autobús así que asegúrate que disponga de aire acondicionado o morirás!!!!!!!

La excursión a Halong Bay es un «must». Creo recordar que eran unas 4 horas en autobús desde Hanoi pero merece taaaanto la pena. Una vez llegas, te montan en un barquito super chulo, que a los niños les parece lo más :), y empiezas a recorrer la bahía. Lo que queda en tus retinas a partir de ese momento será para toda la vida. Desde el barquito haces una parada para recorrer en Kayak una parte del trayecto. Como nosotros viajábamos con una niña muy pequeña preferimos quedarnos en el barquito.

El tema de los gorritos es fundamental. El sol literalmente abrasa y lo mejor es llevar gorro (de ahí los famosos gorritos vietnamitas), manga larga para los peques y mucha crema solar.

Te dan de comer en este mini crucero pero ya te adelanto que o tus hijos son de muy buen estómago o no les va a gustar la comida. Nosotros íbamos bien provistos de potitos y frutas trituradas envasadas y fue nuestra salvación. Y tras pasar el día de crucero por la bahía, vuelta al autobús y vuelta al hotel. Lo ideal es poder pernoctar en Halong Bay para adentrate en las zonas menos comerciales de la bahía así que si tienes la oportunidad, ¡hazlo!

La otra excursión que yo recomendaría es la visita a Skull Island, la isla en la que se rodó la película de King Kong. El viaje en autocar es más cortito (no mucho más) que para ir a Halong Bay y la experiencia es igualmente asombrosa. Visitas cuevas espectaculares, los niños flipan con la ruta en Kayak y caminas por los escenarios naturales de la peli. Hay una zona en la que hay unos supuestos aborígenes que montan el numerito y a los niños también les sorprende.

En esta excursión es igualmente fundamental no olvidarse un gorro si no te quieres abrasar.

¡Ah! Y como anécdota. Nosotros tuvimos que «visitar» uno de los hospitales de Hanoi por un pequeño incidente con nuestra pequeña (se bebió el orín de un retrete, no preguntéis cómo…) y la atención fue fantástica. Por si tenéis dudas con los servicios sanitarios de aquel país… Y podría seguir hablando de Vietnam hasta el infinito pero como aperitivo por si estáis pensando el dejaros caer por allí con peques creo que es suficiente. Es un lugar maravilloso para viajar con niños.


Volar con bebés durante más de 10 horas

Muchas veces renunciamos a visitar países maravillosos simplemente por el hecho de que pensamos que nuestros hijos no van a aguantar el vuelo. Volar con niños es posible (sin morir en el intento 🙂 ), hacer escalas también es posible… ¡¡Llegar a Australia con ellos es posible!!

A mi personalmente no me gusta nada volar pero con los años he ido asumiendo que si quiero conocer mundo tengo que pagar este peaje. Desde que viajo con niños me relajo más. Estoy tan ocupada con ellos que no me da tiempo de pensar en los miles de metros que me separan del suelo. Asi que, ¡no hay mal que por bien no venga!

Ahora bien, cada viaje me ha ido enseñando pequeños trucos para hacer el vuelo con peques más llevadero y me gustaría compartirlos con vosotros.

1- Nosotros siempre que reservamos un billete nos fijamos muy bien en los horarios. Si existe la posibilidad, siempre escojemos vuelos nocturnos. Cuando el vuelo es de más de 10 horas, intentamos empezar siempre de noche. Asi la primera parte del viaje es mucho más llevadera.

2- En los aviones hace mucho frío y a los niños no les suele gustar la comida que les ofrecen. Yo siempre llevo una bolsa de mano con ropa de abrigo para los peques (sobre todo chaquetas y calcetines gordos) y algo de comida. El año pasado llevábamos galletas, fruta triturada de esa que va en una especie de bolsitas, biberones llenos de agua, potitos (cuando aún se los comían)… lo que se te ocurra. Te surgirá la duda de si puede pasar todo eso por el escáner, ¡si! Tienes que colocarte en la fila de bebés y en ese escáner te hacen abrir la bolsa pero no ponen pegas a toda la comida que sea para niños. Incluso puedes pasar agua o bebida para ellos sin problema.

3- Importante llevar juegos que entretengan a los niños. Si son nuevos mejor, porque así estarán más rato descubriéndolos. Mis hijos llevan siempre su pequeña maleta de mano llena de juguetes y os aseguro que nos ha sacado de algún apuro.

4- Si tu hijo se marea en el coche, ojo porque también se va a marear en el avión. Os lo dice la madre de un peque que en cada turbulencia nos riega de vomitina… Nosotros ya hemos aprendido que la biodramina es nuestra mejor amiga en estos casos. Hay que dársela por lo menos tres cuartos de hora antes de despegar y si tu hijo tiene menos de 2 años y se marea habla con tu pediatra porque todavía no podrás darle biodramina infantil. Se precabida y mete ropa de recambio en la bolsa de mano por si hay algún accidente de este tipo.

5- Si tienes que poner vacunas en fechas cercanas a un viaje (cualquier tipo de viaje pero en avión aun más), mucho cuidado. Ya sabes que hay vacunas que dan reacción una semana después. Si les da fiebre el día que te subes al avión tienes un pequeño problema. A nosotros nos pasó. Por causas ajenas a nosotros (el pediatra no dispuso de la vacuna hasta una semana antes) tuvimos que ponerle al peque una vacuna 7 días antes de despegar y cuando fuimos a embarcar el niño estaba con 39 de fiebre. Tuvimos a toda la tripulación examinándolo, porque los aviones tienen sus protocolos ante las enfermedades a bordo, y casi no despegamos. Al llegar a Vietnam lo esperaban con un termómetro en el aeropuerto (bendito Apiretal. ¡Tampoco te lo olvides!)

6- Si viajas con un bebé pequeñito, cuando reserves el billete, pide siempre los asientos que disponen de cuna. Vosotros tendréis más espacio y el bebé podrá descansar en su cuna siempre y cuando no haya turbulencias.

En definitiva, lleva comida, ropa de abrigo, ropa de recambio, juguetes y sobre todo, ten mucha paciencia porque los niños se aburren cuando estan muchas horas encerrados. ¡Anímate y subiros este verano a un avión! Seguro que el destino merece la pena.

El por qué de este Blog

Somos una familia de 4. Mis peques tienen actualmente 5 y dos años y medio y llevamos varios veranos emprendiendo aventuras que nos llevan a descubrir otros olores, culturas, alimentos… en definitiva, otros países. Cada año la aventura suele durar unos dos meses y siempre volvemos a casa con la maleta cargada de increibles experiencias. Cuando la pequeña tenía apenas 7 meses, nos montamos en un avión rumbo a Indonesia. Conocimos algunas ciudades de Indonesia y de Malasia.

Al año siguiente nos animamos con una ruta un poco más larga: Vietnam, China, Australia, Nueva Zelanda e Indonesia.

Este año repetimos Sidney y Nueva Zelanda, porque nos dejaron con ganas de más, y añadimos Tailandia y Singapur a la ruta. Nos queda justo un mes para volver a hacer las maletas y esta vez me gustaría compartir por aquí la experiencia con fotos, vídeos, anécdotas de lo que nos encontremos en el viaje, consejos prácticos, lugares que nos gustan o no nos gustan y sobre todo, qué es lo que más estan disfrutando los peques.

Mientras tanto, me gustaría también escribir sobre cosas que nos preocupan a la hora de emprender un viaje así con niños. ¿Cómo preparo un viaje en avión de más de 10 horas? Y si les pasa algo a los niños, ¿cómo serán los hospitales? ¿Que comeran? ¿Podremos hacer excursiones, llevo el carrito, mochila…? Después de 7 países con ellos, tengo anécdotas y experiencias para todos los gustos 🙂 Así que…. ¡empezamos!