Volar con bebés durante más de 10 horas

Muchas veces renunciamos a visitar países maravillosos simplemente por el hecho de que pensamos que nuestros hijos no van a aguantar el vuelo. Volar con niños es posible (sin morir en el intento 🙂 ), hacer escalas también es posible… ¡¡Llegar a Australia con ellos es posible!!

A mi personalmente no me gusta nada volar pero con los años he ido asumiendo que si quiero conocer mundo tengo que pagar este peaje. Desde que viajo con niños me relajo más. Estoy tan ocupada con ellos que no me da tiempo de pensar en los miles de metros que me separan del suelo. Asi que, ¡no hay mal que por bien no venga!

Ahora bien, cada viaje me ha ido enseñando pequeños trucos para hacer el vuelo con peques más llevadero y me gustaría compartirlos con vosotros.

1- Nosotros siempre que reservamos un billete nos fijamos muy bien en los horarios. Si existe la posibilidad, siempre escojemos vuelos nocturnos. Cuando el vuelo es de más de 10 horas, intentamos empezar siempre de noche. Asi la primera parte del viaje es mucho más llevadera.

2- En los aviones hace mucho frío y a los niños no les suele gustar la comida que les ofrecen. Yo siempre llevo una bolsa de mano con ropa de abrigo para los peques (sobre todo chaquetas y calcetines gordos) y algo de comida. El año pasado llevábamos galletas, fruta triturada de esa que va en una especie de bolsitas, biberones llenos de agua, potitos (cuando aún se los comían)… lo que se te ocurra. Te surgirá la duda de si puede pasar todo eso por el escáner, ¡si! Tienes que colocarte en la fila de bebés y en ese escáner te hacen abrir la bolsa pero no ponen pegas a toda la comida que sea para niños. Incluso puedes pasar agua o bebida para ellos sin problema.

3- Importante llevar juegos que entretengan a los niños. Si son nuevos mejor, porque así estarán más rato descubriéndolos. Mis hijos llevan siempre su pequeña maleta de mano llena de juguetes y os aseguro que nos ha sacado de algún apuro.

4- Si tu hijo se marea en el coche, ojo porque también se va a marear en el avión. Os lo dice la madre de un peque que en cada turbulencia nos riega de vomitina… Nosotros ya hemos aprendido que la biodramina es nuestra mejor amiga en estos casos. Hay que dársela por lo menos tres cuartos de hora antes de despegar y si tu hijo tiene menos de 2 años y se marea habla con tu pediatra porque todavía no podrás darle biodramina infantil. Se precabida y mete ropa de recambio en la bolsa de mano por si hay algún accidente de este tipo.

5- Si tienes que poner vacunas en fechas cercanas a un viaje (cualquier tipo de viaje pero en avión aun más), mucho cuidado. Ya sabes que hay vacunas que dan reacción una semana después. Si les da fiebre el día que te subes al avión tienes un pequeño problema. A nosotros nos pasó. Por causas ajenas a nosotros (el pediatra no dispuso de la vacuna hasta una semana antes) tuvimos que ponerle al peque una vacuna 7 días antes de despegar y cuando fuimos a embarcar el niño estaba con 39 de fiebre. Tuvimos a toda la tripulación examinándolo, porque los aviones tienen sus protocolos ante las enfermedades a bordo, y casi no despegamos. Al llegar a Vietnam lo esperaban con un termómetro en el aeropuerto (bendito Apiretal. ¡Tampoco te lo olvides!)

6- Si viajas con un bebé pequeñito, cuando reserves el billete, pide siempre los asientos que disponen de cuna. Vosotros tendréis más espacio y el bebé podrá descansar en su cuna siempre y cuando no haya turbulencias.

En definitiva, lleva comida, ropa de abrigo, ropa de recambio, juguetes y sobre todo, ten mucha paciencia porque los niños se aburren cuando estan muchas horas encerrados. ¡Anímate y subiros este verano a un avión! Seguro que el destino merece la pena.

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