Chiang Mai en familia

Lo primero que nos dio la bienvenida en Chiang Mai fueron ¡los mosquitos! Los hay en toda Tailandia pero en Chiang Mai al haber mucha vegetación hay más y son como caníbales… Si te dejas caer por aquí trae un buen spray antimosquitos, ¡por dios!

Llegamos a nuestro hotel, Ruen Come IN, a última hora de la tarde y nos encontramos con un hotel acogedor, familiar, pequeñito, muy auténtico con su vegetación y sus construcciones de madera y con una cocina tradicional tailandesa en la que nos servían zumos naturales, yogures hechos por ellos… Como arma antimosquitos nos dieron unas raquetas que los electrocutaban (lo cierto es que nos pegamos tres días electrocutando mosquitos)

Llegamos un domingo y en el propio hotel nos recomendaron salir a visitar el sunday market que montan todos los domingos por la noche. Es un mercadillo enooooorme con puestos artesanales, ropa, comida, mucho colorido, música callejera. Para llegar llamamos a un Tuc tuc (ya sabéis que a los niños les encantan y tener en cuenta que se pueden reservar a través de la aplicación GRAB) Alli mismo, en el market, cenamos y la verdad es que a los niños les fascinó. Tan emocionados estábamos que nos dejamos el carrito de la niña abandonado en el tuc tuc y nos largamos. La que liamos con el hotel para que localizara luego el vehículo y nos lo devolviera fue de película…

Al día siguiente organizamos un día de ruta de templos. En Chiang Mai hay muchísimos templos y todos son maravillosos. Caminando por el centro de la ciudad te los vas encontrando y si no quieres caminar porque vas con niños y se cansan puedes coger un tuc tuc y que te vaya guiando de uno a otro.

Nosotros decidimos empezar por el templo más alejado del centro, el que está en la cima de la montaña Doi Shutep, que lleva este mismo nombre. Para llegar a él tenéis unos 20 minutos de coche, eso sí, carretera de curvas que se llevó la primera vomitona del día de nuestos peques… Uno de sus atractivos son sus más de 300 escaleras, pero si llevas sillita (como era nuestro caso) tienes un teleférico que te sube hasta arriba. Las vistas de todo Chiang Mai desde el templo son dignas de disfrutar.

Los peques en el templo de Doi Shutep

En el mismo templo puedes coger un mini bus que te devuelve al centro de la ciudad y alli ya comenzamos nuestra ruta de templos por la parte antigua. Al ir con dos niños a los que todo les llama la atención y que se detienen en cada piedra, nosotros solo vimos dos templos más: Wat Chedi Luang y Wat Chiang Man. En ellos el tiempo se detiene y tienes material para contar mil historias a los niños.

Asi como os contaba que en Bangkok hay muchos restaurantes con menú infantil, aquí olvídate. La cocina es típica Tailandesa y mis hijos se enfrentaron por primera vez a platos extraños que, como había hambre, se terminaron comiendo.

Al día siguiente, mis hijos se morían de ganas de ver elefantes y tuve que claudicar. Tener presente que alrededor de la ciudad de Chiang Mai hay un negocio muy raro relacionado con los animales. Puedes ver tigres, monos, serpientes… que hacen todo tipo de cosas extrañas para el disfrute de los turistas… NO os dejéis engañar. Maltratan a los pobres bichos. Los atan, los drogan, les pegan, los tienen en jaulas. A nosotros nos llevaron a un espectáculo de monos en «The Monkey Center» y fue una auténtica vergüenza. Monos maltratados en un entorno que dejaba mucho que desear. Una pena. De ese tipo de espectáculos ya no quisimos ver más.

Con el tema de los elefantes te dicen que son centros de recuperación en los que los animales están cuidados y son respetados. Fuimos a Maesa Elephant, ya que otros estaban más lejos de la ciudad y no te dejaban ir con bebés. He de decir varias cosas de este centro: a los niños les encantó dar de comer elefantes y verlos de tan cerca, SI. Yo considero que allí los elefantes estaban bien cuidados y eran respetados, NO.

Dando de comer bananas al animalico en Maese Elephant

Los niños aun estan emocionados con el tema de los elefantes pero aquí si que dejo a vuestro criterio si es lícito participar de este negocio…

Y para cerrar nuestra estancia en Chiang Mai, el último día decidimos hacer una excursión hasta Chiang Rai para ver el templo blanco, el templo azul, la casa negra y a las mujeres jirafa.

La excursión fue espectacular, los dos templos y el museo son impresionantes y el llegar hasta la aldea de las mujeres jirafa es una experiencia curiosa que volvería a repetir peeeeeeero no os recomiendo que hagáis esta excursion desde Chiang Mai con niños. Si tenéis oportunidad hacer noche en Chiang Rai y dedicar más de un día. La carretera Chiang Mai – Chiang Rai es terrible y son más de 4 horas de trayecto. Mis peques terminaron más que agotados del viaje, vomitaron y nos mareamos todos, y aunque nos dijeron que a las 17.30 nos devolverían al hotel no fue así. Regresamos pasadas las 19.30. Lo que vimos ya os digo que fue precioso, en especial el templo blanco que a mi me enamoró, pero el trajín para los críos fue «too much».

Y hasta aquí la experiencia en el norte de Tailandia. Siguiente destino, las playas del sur pero eso os lo cuento en otro post porque os estoy escribiendo desde Phi Phi y quiero terminar de saborearlo.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *