¡Vámonos a Brisbane con los niños!

Brisbane es la capital y ciudad más poblada del estado australiano de Queensland y además es la tercera ciudad más poblada de toda Australia. Ya sólo por esto, la ciudad merece una visita. Si me preguntáis si merece la pena incluirla en vuestra ruta por Australia, creo que es un lugar ideal para pasar un par de días, sobre todo si viajas en familia.

La definiría como una ciudad que se ha renovado y ha evolucionado dando la cara a su río. Aquí voy a hablar como mañica… Recuerdo cuando en Zaragoza se celebró la EXPO del Agua en el 2008, todos hablaban de reconvertir Zaragoza y de hacerla modernizarse dando la cara al Ebro. Hacer crecer la ciudad dando vital importancia a las dos riveras del río. Pues bien, considero que Zaragoza no supo hacerlo del todo pero en Brisbane este mismo objetivo está más que conseguido. Brisbane acogió una Exposición Internacional en 1988 y fue entonces cuando la ciudad sufrió una revolución super importante. Al sur del rio nació la zona de Southbank que hoy en día se ha convertido en uno de los principales atractivos turísticos de la ciudad. Un lugar creado por y para el ocio de sus habitantes, que late de vida junto a su río y que tienes que visitar sí o sí. 🙂

En nuestro primer día en Brisbane comenzamos la ruta recorriendo las animadas calles peatonales de «La City». Se trata del centro de la ciudad y aquí encontramos mucho movimiento. Sin haberlo planeado demasiado nos dejamos caer por el «Food Court» a la hora del desayuno. Es la planta baja del centro comercial más conocido del centro, el «Queens Plaza», y allí puedes encontrar un montón de sitios en los que comer infinidad de platos diferentes. Y de aquí nos encaminamos al puente peatonal Good Will, que es la forma más rápida y sencilla de cruzar el río desde el centro y llegar al famoso Southbank.

A partir de aquí empieza la diversión para los peques. Sin duda, mis hijos disfrutaron de lo lindo cada uno de los pasos que dábamos por esta zona. Lo primero con lo que te topas son las famosas letras de Brisbane. Nos sorprendió que están rodeadas de niños (y no tan niños) que las escalan, se suben por sus recovecos, saltan de una letra a otra… A mi hijo se le abrió el mundo cuando vió esta escena y allí estuvimos escalando letras un buen rato…

La familia al completo en la B de Brisbane

Desde aquí, tienes una panorámica bonita del skyline de Brisbane y ya puedes visualizar la famosa noria que la ciudad inauguró para conmemorar el 150 aniversario de Queensland y el 20 aniversario de la Expo del 88. Si te apetece pasar un ratito por las alturas tienes la opción de montarte en la noria, aunque nosotros nos ahorramos el trámite…

A unos 50 metros, puedes disfrutar de un trocito de Asia bien resguardado en este enclave maravilloso. Se trata de una pagoda que Nepal regaló a Brisbane con motivo de la Exposición Internacional. Ahí sigue y tienes la oportunidad de pasear por sus jardines y visitarla por dentro.

Mis chicos en la puerta de la Nepal Peace Pagoda

Seguimos avanzando por el pintoresco Southbank y llegamos hasta «The Arbour», un camino peatonal lleno de enredaderas en las que crecen preciosas buganvillas.

Papi con la peque paseando por The Arbour

Por este caminito llegas, sin cansarte mucho (son solo 5 minutillos), a la joya de la corona. Primero una piscina pública espectacular y a continuación una playa artificial que se han montado a la que no le falta detalle… En la entrada tienes hasta dispensadores de pañales de agua para bebés… Vamos, que no han dejado ni un detalle a la improvisación…

Los peques tomando el sol junto a la playa artificial

Y a partir de aquí… restaurantes, todo tipo de bares, un street market, jardines con parques infantiles por todas partes… El sueño dominguero de toda familia que desee pasar un rato entretenido, vaya…

Nuestra siguiente parada fue Kangaroo Point. Llegamos hasta allí cogiendo el ferry rojo gratuito «CityHopper» que te traslada arriba y abajo del rio. En Kangaroo Point encontramos una inmensa explanada con un parque donde los niños se desfogaron un rato y nosotros hicimos tiempo para que cayera la tarde y ver cómo aparecía ante nuestros ojos este skyline de la ciudad.

Story Bridge desde Kangaroo Point

Igual de impresionante es el majestuoso Story Bridge, que se tiñe de rosa, y desde Kangarro Point ofrece unas vistas preciosas. El Story Bridge es uno de los tres puentes en todo el mundo que te dan la opción de escalarlos.

Para el día siguiente nos dejamos la visita al Botanic Garden, que no es ni el más grande ni el más bonito que he visto hasta la fecha pero en él encuentras una amplia representación de la flora y fauna australiana. Además, coincidió que los domingos de 8 a 15.00 organizan allí el «Riverside Market» así que disrutamos de puestecitos de artesanía, comida y ropa vintage super chulos.

Mi chico en el jardín botánico

Si algo no falta en Brisbane es movimiento y ambiente. Hay conciertos callejeros en cada esquina y además nosotros tuvimos la suerte de que nuestra visita coincidió con la celebración de un festival que duraba todo el mes de septiembre. Como parte de los actos del festival había junto a la noria un espectáculo de luz y sonido en el río que puso la guinda a un fin de semana fantástico.

Espectáculo de luz y sonido en el río

Así que si tengo que resumir Brisbane en poca palabras diría que es una ciudad que ha evolucionado por y para el disfrute de sus habitantes, con mucho ambiente y que facilmente podrás recorrer en un par de días. Es ideal para pasearla con niños de manera que si estas por Australia…anímate a visitarla.